Finaliza el paseo por los jardines de Aranjuez con éste del Jardín de la Isla.
Este jardín es llamado así por encontrarse rodeado por tres lados por el río Tajo y por el sur por una ría artificial y se encuentra al norte del Palacio Real.
Su origen se remonta a la Orden de Santiago, que entre 1387 y 1409 construyó un palacio maestral, antecesor del actual palacio. Desde aquellos años se construyó un canal o ría aprovechando un meandro del Tajo, donde se situaron diversos molinos o aceñas. Cuando en 1487 Fernando el Católico pasó a ser gran maestre de la Orden, la reina Isabel la Católica, se aficionó a la Isla, con lo que pasó a conocerse como Jardín de la Reina. Posteriormente Carlos I y Felipe II decidieron convertir la zona en un entorno natural privilegiado y llevarlo a su máximo esplendor.

Se accede a él desde el Parterre, pasando por encima de la presa que crea la ría, mediante un puente en forma de rampa, así como por una escalinata de 1744, flanqueada por seis estatuas sobre otros tantos pedestales. A cada lado de las compuertas de la presa, el agua del Tajo desciende por sendas cascadas.

Con numerosas flores y árboles frondosos, este jardín también posee numerosas fuentes y estatuas, así como de diversas estufas e invernaderos. Las principales fuentes son las de la Boticaria, la de Hércules e Hidra, la de Apolo, la del Reloj, la del Niño de la Espina, la de Venus, la de Diana, la de Baco y la de Neptuno.
Fuente: Wikipedia


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