La loza y azulejería producida en Talavera de la Reina a lo largo de sus cinco siglos de reconocida tradición cerámica, ha generado una tipología tan rica y variopinta que ha hecho necesaria una clasificación en series propuestas desde finales del siglo XIX por distintos especialistas, a fin de facilitar su estudio y catalogación.
De origen musulmán, la cerámica de Talavera de la Reina adquirió peso industrial a partir del siglo XVI. Citada por Cervantes, Lope de Vega y Tirso de Molina, la loza talaverana puede documentarse asimismo en buena parte de la pintura barroca española.
Abundante material arqueológico hallado en las inmediaciones de Talavera de la Reina, remontan a la ocupación romana la existencia de alfares y su producción cerámica. Sin embargo, el característico diseño, las formas, esmaltes y decoración son de tradición musulmana, evolucionando los motivos vegetales y animales a otros de figuras humanas con el asentamiento de los reinos cristianos.
El Renacimiento llevó hasta Talavera a maestros artesanos flamencos como Jan Floris, que hacia 1558 introdujo técnicas italianas mientras trabaja en la azulejería para el alcázar de los Austrias de Madrid. Posteriores maestros introdujeron las técnicas y métodos de las lozas de Delft en Holanda.
El 13 de octubre de 2015, la cerámica de Talavera de la Reina fue declarada Bien de Interés Cultural, con la categoría de «Bien Inmaterial», mediante un acuerdo publicado el día 16 de ese mismo mes en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha.
Fuente: Wikipedia

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