Dunas de la playa de La Barrosa
Las dunas de la playa de La Barrosa, en Chiclana de la Frontera (Cádiz), forman un sistema litoral muy característico que actúa como una auténtica barrera natural entre el océano y el interior. La propia Junta de Andalucía incluye este espacio dentro del Parque Periurbano de La Barrosa, de unas 126 hectáreas.
Son acumulaciones de arena formadas por la acción del viento, especialmente los vientos de poniente, que transportan la arena desde la playa hacia tierra. En los sectores central y meridional de La Barrosa existen cordones dunares bastante desarrollados.
La duna no es simplemente un montón de arena: la vegetación es la que permite que buena parte del sistema se estabilice. Las plantas tienen que soportar viento, salinidad, sequedad, mucho sol y un suelo muy pobre.
En La Barrosa aparecen especies como el enebro marítimo y la sabina, además de matorral costero y, hacia el interior, extensos pinares de pino piñonero. De hecho, algunas plantas de este entorno tienen especial interés para la conservación, como el Thymus albicans, catalogado como especie en peligro de extinción, y Drosophyllum lusitanicum. El área también constituye hábitat para el camaleón común.
Las dunas funcionan como una especie de reserva de arena y escudo natural. Cuando llegan temporales, las olas y el viento pueden erosionarlas y utilizar parte de esa arena para amortiguar la energía del mar. Además, permiten que el sistema costero se adapte a los cambios de oleaje, viento y nivel del mar.
El Ministerio para la Transición Ecológica señala precisamente que los sistemas dunares tienen una importante función de protección y conservación de los frentes costeros.
Por eso es importante no atravesarlas fuera de las pasarelas: al pisar repetidamente la vegetación se destruye el entramado de raíces que mantiene la arena cohesionada y puede favorecer la movilidad y erosión de la duna. En conjunto, las dunas de La Barrosa forman una transición muy bonita: mar → playa → dunas → matorral/enebros y sabinas → pinar de pino piñonero. Es precisamente esa combinación de arena, vegetación y bosque costero la que da a La Barrosa buena parte de su paisaje característico.


